domingo, 24 de mayo de 2009

cifrado de vigenère

Cada cierto tiempo, la revista Wired pone en manos de un editor invitado los contenidos de uno de sus próximos números y el del mes de mayo corrió a cargo de nuestro idolatrado J. J. Abrams. El resultado es un delicioso monográfico sobre puzzles y misterios variados en el que no podía faltar alguna referencia a la isla: un criptograma a doble página acompañado por un familiar billete de lotería.

El nivel del resto de los acertijos repartidos por la revista hizo pensar en una codificación por simple sustitución de letras por números, pero los análisis de frecuencias de las letras y los llamativos números consecutivos (7 y 18) conducían a un callejón sin salida. El tema empezaba a complicarse y, tras múltiples pasos en falso, el señor Steven Bevacqua decidió probar con el cifrado de Vigenère, mencionado en uno de los artículos de la misma revista.

Dicho cifrado es una versión polialfabética del cifrado por desplazamiento o cifrado César. El cifrado César consiste en sustituir cada letra por otra desplazada una distancia constante a lo largo del alfabeto. La correspondencia entre letras es unívoca, lo que hace de este un método especialmente débil ante un análisis de frecuencias. El cifrado de Vigenère, sin embargo, utiliza una clave de conocimiento común entre emisor y receptor para complicar mucho las cosas. Imaginemos, en un derroche de originalidad, que el mensaje que deseamos transmitir sea el nombre de nuestro humilde blog:

C(3) U(22) L(12) T(21) U(22) S(20) A(1) U(22) R(19) I(9) O(16) S(20)

El número que acompaña a cada letra es, para simplificar un poco las cosas, su correspondencia ordinal en el alfabeto pero -¡ojo!- no tendría porque ser así. Ahora pongamos que nuestra clave es:

R(19) O(16) B(2) O(16) S(20) U(22) R(19) F(6) E(5) R(19) S(20)

Cada letra del mensaje original se codificará mediante correspondiente letra de la clave y una vez que agotemos las letras de nuestra clave, las reutilizaremos desde el principio. Para obtener nuestro mensaje cifrado lo único que falta es sumar en módulo 27 (si la suma se pasa de esa cifra le restamos 27):

C(3) U(22) L(12) T(21) U(22) S(20) A(1) U(22) R(19) I(9) O(16) S(20)
R
(19) O(16) B(2) O(16) S(20) U(22) R(19) F(6) E(5) R(19) S(20) R(19)
---------------------------------------------------------------------
U(22) K(11) N(14) J(10) Ñ(15) Ñ(15) S(20) A(1) W(24) A(1) I(9) L(12)

¡Tachán!

Este código se consideró indescifrable hasta bien entrado el siglo XX, aunque Friedrich Kasiski ya había conseguido romperlo a mediados del XIX. Su seguridad depende, en gran medida, de la longitud de la clave utilizada.

Volviendo a nuestro criptograma, Steve probó diferentes palabras clave relacionadas hasta que al introducir WIRED en el decodificador saltó la liebre. La clave completa resultó ser WIREDMAGAZINE y el mensaje resultante:

U S E L E T
T E R S B A
C K W A R D S F
R O M E N D

H Z A Y K C
B Y F L B Z
Z P X B X S S
B U M C I N M

¡El cifrado solo resolvía el criptograma de la primera página! Aunque el mensaje parecía incluir una pista para decodificar la página contigua: usa las letras al revés desde el final. No se emocionen porque a partir de aquí el misterio se vuelve más rebuscado y mucho menos interesante.

La pista hace referencia a un artículo sobre viajes en el tiempo que apareció en la propia revista unos años atrás y dicho número aparece fugazmente en uno de los últimos episodios emitidos, que a su vez gira en torno a los viajes en el tiempo. Pico y pala y a contar las letras desde el final del artículo. El resultado:

T H E F O U
R T O E D S
T A T U E I S
T A W E R E T

La estatua de cuatro dedos es Taweret.

3 comentarios:

marita dijo...

TKGCJ
KLZNC
XKJZK

miguel dijo...

NDTDEN
MCGYTB
POYBSG

mikel dijo...

y el resto tenemos que adivinar vuestras palabras clave?

jejejeje, el tal Abrahams espero que sepa salir del enorme follón en el que se ha metido con lost; me da a mí que no quedaré satisfecho en esta última temporada...