jueves, 5 de junio de 2008

toma, toma y toma!

Este domingo, 8 de Junio, se celebra una divertida festividad en el C.M.U. Chaminade, colegio mayor madrileño: San Tecnofucker. Por petición popular os explicaré de donde nace el mito, la leyenda, el Superhombre que llamaba Nietzsche. Permitidme la licencia narrativa, suena mejor contado como si fuese algo lejano, casi mítico.


Tiempo ha que sucedió, recuerdo en mis años mozos en el Chaminade cuando era un estudiante feliz y sin grandes responsabilidades. Vivíamos en una comunidad abierta, aunque masculina. Hoy día todo es diferente: el colegio es mixto, las viejas glorias se marcharon, y aunque estoy un poco desconectado de aquel mundillo, creo que no han aparecido figuras para sustituir a los mitos del Colegio. Entre ellos hay uno que tiene nombre propio (muchos lo tienen, pero sólo para este se generó tal movimiento social que su figura perduró en el tiempo): el Tecnofucker.

Ya quedan muy pocos que recuerden su nombre, yo sólo consigo evocar su camisa y su pelo engominado, flirteando (precisamente) con una amiga mía. La leyenda no nació, sino que se formó a lo largo de mi segundo año de estancia allí. Todo empezó en las calurosas noches de verano, en las que el colegio, para sacarse unas perrillas, servía de estancia para estudiant@s internacionales deseos@s de conocer la cultura española; pero hubo una rusa que no tuvo suficiente con la cultura, y se arrejuntó con éste nuestro protagonista.

Fue una noche de gloria y deseo, de locura y pasión, y de grabadoras de cassette. Efectivamente nuestro protagonista follaba con tecno de fondo, y parece que también era aficionado a registrar en soporte magnético sus hazañas. La rusa jamás la volvimos a ver. Mucho se ha contado después, y mucho de ello exagerado: que si tenía una webcam (efectivamente ese año estrenamos banda ancha en las habitaciones, pero los de "sistemas" no eran precisamente unos adictos al trabajo), que si lo editó con música (mentira cochina, era su música para fornicar), que si tal que si cual. Durante el año corrieron rumores de esta historia, pero nada quedó claro hasta que nuestro gran amigo **** (omito su nombre por si todavía quedan viejos rencores) "extrajo" la cassette de la habitación del susodicho.

Fue entonces cuando la cinta comenzó a replicarse, a pasar de mano en mano y a invitar a la vergüenza ajena a todos aquellos que la escuchaban. Os contaré algunas de las perlas que se podían escuchar. Tened en cuenta que la comunicación entre ellos era, fundamentalmente, en inglés, con lo que las palabras castellanas carecerían de mucho sentido para ella:

(imaginarse el contexto antes explicado)
- "Toma, toma y toma. Toma polla española" - Una de nuestras perlas favoritas.
- "Esto para que dejes de follar con esquimales y con pingüinos" - ¡Fantástico! ¡Bravo!
- "¡Furcia, furcia!" - Probablemente la palabra "puta" la aprendiese el primer día nuestra amiga, pero el castellano es rico en matices.
(otras perlas en ingles)
- "Faster and faster, for you!" - En repetidas ocasiones, parece que a ella le gustaba intenso...
- "All inside your mouth" - Sin comentarios.
- "I´m going to do a countdown from 10 to 0, and when I get to 0, I'll start fucking you faster and faster" - Creo que es la frase más larga de todas, jijiji.

No es posible escribir el gemido ruso de ella, dada la complejidad del idioma, pero si os imagináis a un ruso borracho de vodka chillando por su bebida andaréis cerca.

A lo que íbamos; pasó el otoño y la primavera, y llegó en verano, con sus chicas en minifalda, el calor abrasador de Madrid y los malditos exámenes. Aquello era como una olla a presión a punto de estallar. Y como éramos buena gente la que vivía allí, a alguno se le ocurrió la feliz idea de soltar toda la tensión poniendo la susodicha grabación por megafonía. Allá se fue congregando la chavalería, entre risas y brincos. Y nuestro protagonista, lejos de avergonzarse, se plantó allí delante de todos como el héroe que regresa con el pueblo que lo vio nacer.

Fue entonces cuando la leyenda del Tecnofucker se convirtió en realidad: una cuadrilla de 40 ó 50 estudiantes, liderados por semejante personaje, se acercó al colegio Estudiantes (femenino) a corear consignas como "¡tiradnos los tangas!". Cuenta también la leyenda, y esto no lo puedo corroborar, que arrancaron el cartel del Estudiantes y portaron al Tecnofucker sobre él, en canzoncillos, como a un gran Rey galo. Y pasearon Ciudad Universitaria escandalizando a aquellas chiquillas con más escrúpulos que nuestra querida rusa.

Una historia que cada año se repite en esta fecha. El año pasado salió publicado en el periódico El País, aunque tomo esta iniciativa para explicar algunas verdades y contarlo tal y como lo viví yo. Un cuento fascinante, sin duda, que espero os haya entretenido. Si alguno quiere pasarse por las puertas del colegio (Pº/ Juan XXIII, metro Metropolitano) será bien recibido, aunque no por mí. Ya he envejecido, y todo suena en mis oídos como un lejano eco. A veces recuerdo a mis amigos entre risas, comentando si habría instalado una barra de striptease en su salón cuando abandonó el colegio. Sólo sé que viajó a Italia de Erasmus (¡vaya pillo!) y que regresó, pero nada más.

Otro día os contaré más historias del colegio, pero por hoy ya ha sido suficiente. Hasta otra ocasión.


8 comentarios:

chuk dijo...

gran historia abuelo cebolleta, pero pierde sin oirla de viva voz... pon la cinta, que sabemos que la tienes!!!!

iker dijo...

brillante. hats off to mikel!

mikel dijo...

uf! lo de la cinta dará trabajo; si alguien conoce un sistema para subirla y acceder a ella fácilmente que lo comente y listo.

y que le vamos a hacer, chuck; si queires oirlo de viva voz grabaré un audio con mi voz, en plan audiolibro, para que te la pongas de camino a los sitios!

jon dijo...

Impagable el post. Bravo Mikel!

José David dijo...

Ohhh yeahhh!!!!

Cuando estudiaba en Valencia, a mi compañero de piso le gustaba que lo escuchasen. El volumen de los gemidos era directamente proporcional al grado de confianza que teníamos con nuestros invitados. Muy divertido.

Ohhh yeahhh Baby!!!!

coro dijo...

anécdota estrella sin duda

marita dijo...

bravo!! nunca me cansaré de oir esta historia :P

Jose A. dijo...

Hola a tod@s.
Soy el susodicho Technofucker.

He llegado de casualidad a esta página y agradezco el esfuerzo en redactar con tanto detalle la aventura. Aunque hay algunos matices:

*A la rusa, que era de Nizhnevartovsk, una ciudad de Siberia, la conocí un jueves creo recordar 12 ó 13 de febrero de 2003, en Palacio de Gaviria. Era "el sitio" para los jueves por la noche, con fiesta erasmus y un ambiente increíble.
*La mujer se llama Inna. La tengo en Facebook. Se casó y tiene un niño. Hablamos para felicitarnos el cumpleaños y poco más. Ella tenía 27 años y yo 21 por aquel entonces.
*Nos liamos en Palacio de Gaviria y la tía se puso caliente. Y yo, ni que decir tiene. Estaba con gente y la invité a ir al colegio. Ella no podía, o no se fiaba, y para convencerla le enseñé el ticket del guardarropa con mi abrigo. Así que este era el trato: ella venía una hora/hora y media si íbamos en taxi y volvíamos juntos al cerrar la discoteca para recoger los abrigos.
*El taxi casi se hostia por el camino, pegó un brinco camino de Metropolitano como en las pelis de persecuciones por San Francisco :-P
*Yo por aquel entonces estudiaba periodismo, profesión que no ejerzo. Y fue el mayor uso que le di a mi grabadora... Cuando Inna regresó del baño, tenía la grabadora debajo de la cama. Y hubo lo que escuchásteis en la cinta.
*Inna era una persona normal, con un trabajo (profesora de inglés para niños disléxicos, en su Nizhnevartovsk natal) y con ganas de mambo. Estaba alojada en una casa en plan couchsurfing, que antes se llamaba Hospitality no sé qué.
*Al regresar a la discoteca nos despedimos y le dejé mi número de teléfono. Ella se iba en unos días de Madrid.
*El día siguiente me llamó; de milagro vi su llamada, ya que estaba a punto de entrar en el metro. Quedamos y estuvo en el mayor un par de días. Subsistiendo a base de comida que traía de cocina porque yo era un poco ratoncillo por aquella época, jeje. Hicimos también algo de turismo por la ciudad.
*La primera grabación fue en inglés. La última noche, en español. Esta decisión fue tras hablarlo con mis amistades más cercanas en el mayor.

Y bueno.. eso es todo.
En aquel curso me quedaron unas cuantas asignaturas, no estaba nada motivado.
Inna siguió en contacto conmigo por email. Me invitó a visitarla en Crimera en el verano, me daba alojamiento y todo, pero yo no tenía pasta... ni permiso. Al cabo de los años nos vimos en Facebook como dos viejos amigos. Su inglés ahora es muy malo. Los dos tenemos un buen recuerdo.

Y en referencia a la festividad... esa noche había estado tomando cervezas en la habitación con unos amigos. Y antes de producirse la invasión , unas colegialas entraron en recepción y se me fue la pinza, estaba a mil por hora, y ahí empezó todo lo que sabéis.

Antes de ser portado sobre el cartel, hubo varias escenas, como encorrer a colegialas, a parejas de viandantes o a desconocidos con la chorra al aire y lanzando bolsas de agua. Una de ellas cayó en un coche descapotable, jeje.

Subí por las escaleras del Roncalli para buscar bragas. No conseguí ninguna. Luego fue la invasión final y me hice un esguince. Aun así salí con amigos.

A la mañana siguiente, estando en la cama hecho mierda, escuché la grabación por megafonía. Me quedé blanco. Al bajar al salón recibí una ovación. Nunca sospeché de nadie que me quitase la cinta. Me considero una persona honesta, franca y que no piensa mal de la gente.

Han pasado muchos años y no tengo rencor hacia nadie.
Ya no voy con camisas (salvo en el trabajo) y pelo engominado, jeje.

Después de mi erasmus en Italia (Salerno), regresé a Madrid 1 año. Luego pasé 3 años en el extranjero y 2 en mi Zaragoza natal. Regresé definitivamente a Madrid en septiembre de 2010 y aquí sigo :-)

Planeo ir a los reencuentros organizados para antiguos colegiales en el Chami.
No estoy en disposición de pedir nada, pero tengo un buen recuerdo de mi año en el mayor y me encantaría que se me recordara por algo más que este suceso... y por supuesto, si a alguien he ofendido o molestado le pido perdón.

Un abrazote.